Ñuñoa, primavera, octubre de 2014. “Cada planta es una estrella terrestre. Sus propiedades celestes están escritas sobre la curva de sus pétalos y sus propiedades terrestres, en la forma de sus hojas. Toda la magia está contenida en ellas: en su conjunto, todas las potencias de los astros” Paracelso Año tras año, las lluvias traen consigo a un conjunto multicolor de plantas espontáneas. Éstas brotan sorteando la intervención humana, creciendo rápidamente, entre los espacios libres del suelo. Su existencia nos muestra el flujo natural de la vida y pese a esta grandeza escondida, han sido tildadas como malezas. ¿Cuál es su maldad? , ¿acaso la libertad expresada en su inocente floración?. En la presente obra, las autoras muestran el asombroso viaje, que estas hierbas silvestres han hecho, para llegar hasta la cocina. Logrando, de este modo, sorprendernos con una sabiduría olvidada, replanteando a la ortiga (Urtica d...